“En el KENT recibí la formación necesaria"

Pilar Haye Molina

Egresada de la generación del 1991, Pilar Haye destaca que tuvo una excelente experiencia en el Kent. Agrega que “me tocó un curso diverso y entretenido. Con las amigas compartimos las primeras etapas de la adolescencia y juventud, las penas, frustraciones, alegrías y logros”. Además enfatiza que el ambiente que vivió en la institución fue bastante grato y detalla la importancia en su vida de los siguientes maestros: Marchant, Pozo y Molina.

¿Cómo llegas al Kent?
Llegué al Kent en séptimo básico, gracias a que mi abuela, que era profesora de Matemáticas, conocía al Sr. Molina y al Sr. Pozo, ambos profesores de Biología en el Kent. Cuando ella supo que queríamos un colegio con altos estándares académicos, pero que no fuera tan masivo como otros, nos recomendó el Kent. Y no se equivocó pues fui muy feliz en el Kent y recibí la formación necesaria.

¿Cómo fue tu vida en el Kent?
En el Kent tenía muy buenos compañeros y profesores, hartas buenas amigas y amigos, y un pololo. El ambiente era grato, no había bulling, al revés, creo que a pesar de las circunstancias políticas que nos tocó vivir como jóvenes-adolescentes, que tendían a dividir y generar discusiones, supimos como grupo no discriminarnos entre nosotros y querernos como compañeros a pesar de las diferencias. En eso tuvo un tremendo rol nuestro profe jefe, el Sr. Marchant. Con él compartimos momentos muy buenos, tengo los mejores recuerdos de él de la gira de estudios.

¿Qué actividades realizaban en el colegio?
En el colegio fuera de las clases reconozco que más que nada me dedicaba a socializar. Las excepciones son pocas. Una importante es que en la media durante los recreos iba al laboratorio de Ciencias Naturales, que estaba en el subterráneo, los días que el Sr. Molina asistía al colegio. Ahí hablábamos de la vida en sentido amplio y comenzó a aumentar mi interés por comprenderla. El Sr. Molina era un profesor carismático y muy simpático que además tocaba guitarra en las juntas. Por su parte el Sr. Pozo me enseñó la rigurosidad científica y más biología. Como yo quería un plan biológico pero no había, solo científico y humanista, el Sr. Pozo asumió la tarea de hacerme biología extra e incluso a exigirme más que a mis compañeros en las pruebas, lo que podría parecer injusto, pero no, era lo que necesitaba. Además me encantaba mirar como adiestraba a las palomas durante los recreos.

¿Recuerdas algún paseo o actividad en especial durante tu etapa escolar?
Si, el viaje de estudios en tercero medio y un viaje a un observatorio en segundo medio, en el que alojamos un día en La Herradura, ciudad en la que actualmente vivo. Ambos viajes fueron afiatadores para el grupo. Para mí el de segundo medio fue el mejor, porque era primera vez que salíamos por varios días de viaje juntos. Por primera vez “carreteamos” todos en el curso y nos conocimos mejor en lo personal. Marcó un antes y un después en la dinámica del curso.

¿Qué actividades extraprogramáticas fueron parte de tu enseñanza?
Participaba los sábados en la mañana en el taller de arte. Iba con mi hermano Andrés quien era harto mejor que yo en lo plástico, en realidad yo era bien malita pero me gustaba y aproveché de aprender algunas técnicas. Además el Sr. Marchant me hizo participar de “Talentos Matemáticos” lo que asumí con lata pero que después me gustó mucho y me sirvió para familiarizarme con computadores y análisis, competencias que han sido necesarias seguir desarrollando durante mi carrera académica. Ahí además conocí a Felipe, quien fue mi pololo del colegio.

¿Qué recuerdos tienes de tu gira de estudios?
Fuimos a Argentina, Uruguay y Brasil. En avión a Argentina y de ahí partimos por la costa Atlántica hacia el Norte hasta Camboriu. Lo pasé excepcionalmente bien. Pasábamos en la playa, en las discos, paseando. El Sr. Marchant nos hizo a todos andar en motoneta por las costas de Uruguay.

¿Tienes algún contacto con el colegio? ¿Te sigues juntando o comunicando con tus compañeros del Kent?
Me sigo comunicando aunque esporádicamente con varios de mis amigos del Kent. Gracias a Facebook he podido encontrar a casi todos mis compañeros. Ha habido juntas, pero no he ido a ninguna, más que por falta de ganas, es porque vivo y trabajo en Coquimbo.

Ciencias del Mar
Pilar expresa que el señor Molina y Pozo fueron sus principales referentes y orientadores para que ella pudiera tomar el camino de las Ciencias Naturales. Luego de salir del Kent, comenzó a cursar Biología en la Universidad Católica (1991-1996). Luego de realizar su Ph.D. en la Universidad de Maine, Pilar se radicó, en el 2003, en la Cuarta Región de nuestro país en donde ha focalizado sus estudios profesionales y académicos bajo el alero de la Universidad Católica del Norte.

¿Cómo fue tu vida universitaria?
Excelente. Buenos profesores, buenos compañeros, harta experiencia en terreno, incluso me tocó ir a la Antártica a trabajar en un proyecto de mi profesor, el Dr. Patricio Ojeda. Trabajaba en su laboratorio de Ecología Marina, siendo esa una etapa crucial en mi desarrollo como científica.

También realizaste un Ph.D. en la Universidad de Maine (EE.UU.) entre 1997 hasta el 2002 ¿Cómo fue esa experiencia?
Llegué a la Universidad de Maine gracias al Dr. Ojeda. Él obtuvo su Ph.D. en la Universidad de Maine y dejó allá muy buenos contactos. Él sabía que mi interés se centraba en la evolución de organismos marinos, por lo que me contactó con el Dr. Irv Kornfield de la Universidad de Maine. El Dr. Kornfield (experto en evolución y uso de la genética molecular en el estudio de la evolución), junto con el Dr. Les Watling (experto en invertebrados marinos), tenían un gran proyecto NSF en el cual trabajé y con el cual se financiaron mis estudios. También realicé mi tesis doctoral al alero de dicho proyecto que se enmarcaba en el programa PEET (Partnership for Enhancing Expertise in Taxonomy), y tuve una formación centrada en la biodiversidad y evolución.

¿Cómo fue tu vida allá?
Allá vivía sola, o con compañeras o compañeros, fue variable la situación de vida, pero siempre bien. Trabajaba harto pero también siempre le he dedicado el tiempo que corresponde a pasarlo bien y sociabilizar. Maine tiene mucho de vida al aire libre en las diferentes épocas del año, en invierno asociadas a la nieve o hielo, y en verano a recorrer los bosques, que en otoño cambian a colores maravillosos. Llegué a Maine a los 22 años y volví a los 29 años a Chile.

Actualmente eres directora del programa de magíster en Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte (UCN) y profesora asociada en el Laboratorio de diversidad molecular (Ladimo) ¿Me puedes detallar un poco más tus funciones?
El Ladimo es un laboratorio que yo creé y que es en el que desarrollo mi investigación. Yo dirijo el Ladimo, el cual se financia a través de los proyectos concursables que me he adjudicado. Además soy académica del Departamento de Biología Marina en la UCN donde realizo docencia en Evolución y en Biogeografía Marina, además de dirigir tesis de pregrado, magister y doctorado, asociadas a las líneas de investigación en las que trabajo.

También eres parte del INCAR (Centro de investigación Interdisciplinario para la Acuicultura) e integrante del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), ¿Por qué te interesó ser parte de estas instituciones?
En ambos centros soy investigadora asociada. En el INCAR he estado desde su formulación, es un proyecto grande, de centro, que se adjudicó la Universidad de Concepción y en el que participo activamente. El CEAZA por su parte, existe hace más de 10 años y he pertenecido desde el primer año de su existencia en el 2003. En el INCAR he centrado mis estudios en recursos marinos comerciales y se han realizado con un enfoque genómico. En CEAZA he estado apoyando con el conocimiento de la estructura geográfica de la diversidad genética de organismos marinos en la zona de influencia del Sistema de Humboldt en la costa de Chile (desde Arica a Chiloé), con especial foco en la zona del norte chico.

Has escrito diversas publicaciones, has participado en numerosos proyectos y congresos como también has dirigido tesis ¿Qué tan importante son estas actividades para tu desarrollo profesional?
El científico no es tal si no entrega el conocimiento generado, por lo que las publicaciones son de crucial importancia para el desarrollo de la ciencia. Para mí no ha sido distinto, las publicaciones han sido la vitrina de los resultados que hemos generado en el Ladimo, asimismo, las presentaciones en congresos. Los proyectos son la fuente de financiamiento, por lo que es un constante esfuerzo contar con los fondos para mantener la dinámica de trabajo del Ladimo.

Además tienes reconocimientos por tu destacada labor profesional, como por ejemplo estar entre las “100 mujeres líderes” (2012) y “Excelencia Académica Investigadora Joven Academia Chilena de Ciencias 2013-2014″. Incluso recibiste un premio a la investigación destacada como directora del proyecto FONDECYT “El rol de la dispersión pasiva y el reclutamiento local en la estructura poblacional de incubadores con distintos potenciales de dispersión” ¿Qué han significado para ti todos estos reconocimientos?
Representan una validación y creo que el peso lo tomo en el ambiente académico mismo, con mis colegas y estudiantes, así como colaboradores de excelencia, que entre todos me han dado el entorno adecuado para desarrollarme. El premio de la Academia de Ciencias me parece muy relevante pues realza a las Ciencias del Mar, que a veces no se destacan socialmente pero que para Chile, que es mucho mar, son muy importantes.

Tu madre es doctora y es la actual Ministra de Salud, Helia Molina ¿Cómo es la relación con tu madre? ¿Ha cambiado mucho desde que ella asumió el cargo?
Nos llevamos muy bien.

¿Qué es lo más difícil de tener una madre ministra y que esté en política?
No me complica que esté en política, solo dejé de ver las noticias para no estresarme con lo que dice o no dice, jajaja. Ella no ha modificado su forma de ser mamá por ser ministra, siempre ha sido una mujer trabajadora y con mucha pila, así que estamos acostumbrados a su ritmo, y ella al nuestro. Somos todos un muy buen equipo familiar. (Nota de redacción: La entrevista fue realizada antes de que la ministra renunciara)

¿Qué mensaje le puedes dar a la comunidad kentiana?
Que tengo miles de recuerdos hermosos del colegio, que lo pasé muy bien allí y que quisiera volver.

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